A 94 años del genocidio armenio
El 24 de abril se conmemora la masacre del pueblo Armenio perpetrada durante 1915-1923 mediante un plan sistemático por los gobiernos del entonces Imperio Otomano (actual estado Turco). En este período más de un millón y medio de armenios fueron exterminados.
Entre los años 1915 y 1918 (mientras transcurría la Primer Guerra Mundial) el pueblo Armenio fue sujeto a deportaciones (de dos millones en 1915 más de la mitad fue obligada a abandonar sus hogares), expropiaciones, secuestros, tortura y masacre (sólo en el primer día 600 intelectuales, dirigentes políticos y religiosos fueron asesinados). La mayoría de la población Armenia fue forzosamente desplazada desde Armenia y Anatolia a Siria, donde gran parte de la población fue enviada al desierto para morir de hambre y sed; gran número de armenios fueron masacrados sistemáticamente a lo ancho y largo del Imperio Otomano; mujeres y niños fueron raptados y brutalmente abusados; toda la riqueza del pueblo armenio fue expropiada.
Entre 1920 y 1923, a menos de un año de finalizada la Primer Guerra Mundial, las atrocidades fueron reanudadas y los restantes armenios se convirtieron en víctimas de más masacres y expulsiones.
Pese a las innumerables campañas de denuncia del genocidio perpetrado, el gobierno turco aún no reconoce su responsabilidad en los hechos ocurridos entre 1915 y 1923, ni la existencia de la masacre como tal. Como si fuera poco, realiza reiteradas maniobras para detener el repudio internacional -del cual Argentina forma parte- así como cualquier intento de reconstrucción de los hechos, por parte de historiadores y defensores de los derechos humanos.
No podemos recordar lo ocurrido sin tener en cuenta que la masacre y persecución étnica del pueblo armenio no es ni la primera ni la última de estas atrocidades. Es conocido por todos el holocausto judío e incluso mucho antes los pueblos originarios de Latinoamérica fueron perseguidos y exterminados por los colonos españoles, ingleses y portugueses y los africanos capturados para ser utilizados como esclavos. En la actualidad, el pueblo palestino sigue siendo perseguido y obligado a vivir en la diáspora o hacinado en campos de refugiados absolutamente militarizados y bombardeados en forma frecuente, por parte de los sucesivos gobiernos israelíes y de sus aliados.
Muchas de estas masacres están ligadas a la política desarrollada durante el siglo 20 por los distintos estados imperialistas. Ya sea interviniendo directamente, como los ingleses en la India y Sudáfrica, los Franceses en Argelia e Indochina o los Norteamericanos en Vietnam (¡dejando tres millones de muertos!). O en forma indirecta, impulsando la instauración de gobiernos militares en Latinoamérica en los ¿70 que dejaron a los argentinos la escabrosa cifra de 30.000 desaparecidos.
Estos crímenes sobre los pueblos oprimidos aún no han terminado. No sólo porque muchos no fueron reconocidos por sus autores ni hubo intervención de la justicia internacional, sino porque las naciones opresoras siguen utilizando hoy los mismos mecanismos en muchos países del mundo. No debemos perder de vista que el reclamo de justicia y el repudio a los genocidios, así como a las persecuciones y masacres étnicas, y el anhelo de erradicar estos crímenes barbáricos de una vez por todas de las páginas de la historia, no puede estar separado de la lucha contra el sistema social que los promueve.
Por eso hoy más que nunca peleamos por:
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RECONOCIMIENTO POR PARTE DEL GOBIERNO TURCO Y TODOS LOS PAISES DEL MUNDO DEL GENOCIDIO ARMENIO
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INVESTIGACION DE LOS HECHOS Y RECONSTRUCCION DE LA HISTORIA
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CASTIGO A LOS CULPABLES Y RESARCIMIENTO A LAS VICTIMAS
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LIBERACION DE TODOS LOS PUEBLOS OPRIMIDOS

