¡El famatina no se toca!
¡No a la megaminería a cielo abierto!
En las últimas semanas, el país entero vuelve a poner su atención a la resistencia que el pueblo de Famatina (La Rioja) opone a la megaminería a cielo abierto y sus nefastas consecuencias socio-ambientales.
Primero fue la Barrick Gold (2006), después la Shandong Gold Group (2010), y ahora es la empresa Osisko la que pretende hacerse de las riquezas de la zona. Contra esto, las asambleas ciudadanas de Chilecito, Famatina y los poblados que rodean el codiciado cerro, con su incansable lucha, nos siguen mostrando el camino a seguir para defender nuestros bienes comunes de las transnacionales que buscan multiplicar sus ganancias sin reparar en nada.
Estamos ante un modelo minero extractivo-exportador que año a año busca ampliar sus fronteras y maximizar las ganancias de las grandes transnacionales. Esto se evidencia en distintos hechos: el 2011 fue año récord en materia de exploración minera; hace pocas semanas, el fallecido gobernador de Rio Negro, Soria, logró derogar la ley que prohibía el uso de cianuro en la provincia para la lixiviación de los metales extraídos por la minería; y en Chubut nuevamente se busca explotar las montañas que rodean Esquel, a pesar de que, en el 2003, producto de la movilización de lxs pobladorxs, se sancionó la primera ley provincial que prohibió la minería contaminante.
Mientras tanto, el poder político no es neutral ante este tipo de conflictos. Es así que hoy en día, como consecuencia de las leyes impulsadas en la nefasta década de los 90, el Estado no tiene la capacidad ni de explorar ni de explotar los recursos mineros del país, convirtiéndose en un simple administrador de concesiones. En los últimos años, los distintos gobiernos provinciales y el gobierno nacional no han dado muestras de querer poner en discusión ese modelo de explotación minera. Más bien se ha impulsado la profundización del mismo, muchas veces vinculando la actividad de estas grandes empresas mineras con distintas instituciones públicas, en un intento de legitimar el saqueo constante al que nos someten.
Ejemplo de esto es el caso de la minera Bajo la Alumbrera, en Catarmarca, ya que las Universidades Nacionales, como la UBA, reciben parte de las ganancias de este proyecto, que utiliza millones de litros de agua al día. Lejos de rechazarlos, las autoridades de la Universidad, incluída la gestión de nuestra facultad, aceptan año a año estos fondos, contribuyendo al financiamiento de la educación pública por medio de los famosos “recursos propios”.
Pero así como Famatina no es el único lugar donde alguna gran empresa pretende incrementar sus ganancias destruyendo nuestros recursos naturales, tampoco es el único lugar donde los pobladores afectados se organizan en asambleas ciudadanas para rechazar el modelo minero-extractivo: en Andalgalá, en Belén, en Jacimampa, en Ojo de Agua y demás poblados afectados a lo largo de todo el país, son estas asambleas las que levantan bien alto la voz para impedir que empresas mineras transnacionales saqueen nuestros territorios, contaminen el agua y destruyan las montañas. Mientras tanto, los gobiernos provinciales y el nacional eligen privilegiar su relación con las grandes empresas, enfrentándose a los movimientos ambientalistas. Es así como en la última semana, alrededor de 20 asambleístas fueron detenidos en los cortes contra la megaminería en Famatina y Belén, siendo 9 de ellos imputados bajo la nueva y cuestionadísima ley anti-terrorista.
Por todo esto es que, desde el CECEN, nos solidarizamos con el reclamo del pueblo de Famatina y rechazamos cualquier intento de los gobiernos provinciales y nacional de criminalizar la legítima protesta contra la megaminería a cielo abierto. Al mismo tiempo, reafirmamos la necesidad de poner en discusión todos estos temas en el seno de la comudidad de la FCEyN, para que nuestra formación como científicos esté en sintonía y comprometida con los debates que se dan en el país.
¡No a la megaminería contaminante!
¡No a los fondos de Bajo la Alumbrera!
¡Sí a la vida!